Así como sucedió con los vinos hace una década, el mundo conoció a los aceites de oliva por sus variedades y en Argentina produce para el mundo un varietal distintivo: arauco, el malbec de los aceites de oliva. Los frutos, de gran tamaño y forma ovoide alargada que terminan en punta, tienen una alta relación pulpa-hueso y excelente sabor, textura, color y aroma, y antes era utilizada principalmente para conserva.
La variedad arauco tiene una complejidad de aromas y sabores, picante, con robustez, que como monovarietal es una variedad muy interesante y diferencial porque en otros países no existe.España e Italia son los líderes mundiales del mercado olivícola, pero como venden más de lo que producen, compran a todo el mundo aceites a granel y luego lo fraccionan y venden como propio. Por eso, es tan importante vender productos fraccionados, posicionar la "marca país" y generar valor agregado.En ese sentido la familia Zuccardi consiguió abrir el mercado español colocando una partida de sus aceites de oliva en la península ibérica.Miguel Zuccardi, a punto de recibirse de ingeniero agrónomo, afirmó, en diálogo con Télam, que "tener una variedad (arauco) así es un diferencial. La trajeron los jesuitas españoles y se fue adaptando a nuestro suelo, donde produjo variantes genéticas"."En Aimogasta, en el noroeste de La Rioja, hay un olivo de arauco que es el padre de nuestra olivicultura, que tiene 430 años y todavía produce", aseguró."Se valorizan los aceites por gustos, los amargos o los picantes. Esta variedad tiene gran aroma, complejidad y un perfecto equilibrio.
En el exterior gusta mucho, tiene un gran potencial. En la feria internacional de España Expolivo sacó 88 puntos", sostuvo."Tiene aromas a hojas de tomate, pasto cortado, es un aceite muy herbáceo, trabajado en un mix entre aceituna verde y un poco más madura, para buscar el equilibrio, porque es un aceite robusto, en nariz tiene intensidad aromática elevada, y en boca se aprecia un amargo bien picante y agresivo", detalló."La arauco puede ser un vehículo para mostrarle al mundo que nuestros aceites son de calidad y puede ser nuestra bandera en materia olivícola", puntualizó.Un descriptor importantísimo de esta variedad es que marca muchísimo el bouquet del olivo y de la aceituna, por lo que se la mezcla con otras variedades para realzar su perfume.
Por su parte Carlos Pasquet, titular de la Consultora Interagro S.A. (Ciasa), dedicada a la olivicultura, explicó a Télam que ellos traban "unas 14 variedades (Vivero Las Lagunas). Es muy bueno encarar la propuesta de los diferentes varietales porque a la gente le gusta probar"."En el 40 a 50 por ciento de nuestros cultivos hemos apostado por la variedad arbequina, originaria de Cataluña, ya que logramos buenos parámetros por sus condiciones agronómicas. Es precoz, resistente a las heladas y a la mayoría de las plagas, y es uno de los varietales con plantas más chicas y más fácil de manejar", aseguró.Otras familias implantadas en Argentina son: barnea (desarrollada en Israel, en la región de Kadesh Barnea); changlot real (variedad española); coratina (italiana cultivada en la región de Puglia, Bari); empeltre (española); farga (española, produce un aceite de gran cuerpo) o frantoio (de la región de Toscana, se ha propagado a numerosos países).
La picual es la variedad más difundida del mundo, ya que representa el 20 por ciento del total mundial y el 50 por ciento de las plantaciones de España, de donde es originaria. También está la manzanilla -de la zona de Sevilla-, arbosana -de Tarragona-, Leccino -de Italia-, nocellara -Sicilia-, o la griega koroneiki.Así como en el vino estaban los países productores originales y los denominados los del "Nuevo Mundo", en la olivicultura está sucediendo un fenómeno similar.Argentina posee ventajas comparativas entre los países productores y se ubica como el principal productor de aceite de oliva en el Hemisferio Sur.El sector celebró el ingreso de Argentina al Comité Olivícola Internacional (COI) dispuesto en el Congreso nacional, al igual que generó entusiasmo el Plan Estratégico de Calidad San Juan.El sector olivícola argentino atraviesa un momento de expansión, acompañado por una demanda creciente en el consumo de aceite de oliva -en el mercado interno y externo- y el crecimiento es traccionado por la mayor demanda en Europa y los Estados Unidos.De las 14 a 16 mil toneladas que se exportan desde Argentina, 4.500 ya se despachan fraccionadas.
"Hay un trabajo a largo plazo con educación, trabajando cinco o diez años para enseñarle al consumidor parámetros de calidad. Hay mercados a desarrollar en Sudamérica, que es un proceso muy lento pero con mucho potencial, y hay que profundizar la venta en los Estados Unidos y Canadá", puntualizó Zuccardi.